Parece ser que todo fue culpa del Árbol del Conocimiento, o más bien de la serpiente: si Adán y Eva no hubieran decidido tomar el fruto prohibido, no se habrían avergonzado de ir desnudos ni habrían tenido que esconderse. La posterior expulsión del Paraíso es bien conocida por todos. Más allá de la enseñanza moralizante que la Biblia trate transmitirnos con el Génesis, también hay algo antropológico. Hubo un momento en la historia del Homo sapiens en que, por necesidad probablemente, comenzó a llevar ropa.
No hace falta más que echar un vistazo a cualquier museo para comprobar cuánto cambia la ropa en lo que a moda se refiere no ya de un siglo a otro, sino incluso de una década a la siguiente, demostrando con ello la funcionalidad requerida y las necesidades de cada momento. Estamos vestidos todo el tiempo, aunque lleguemos al mundo desnudos, y quizá por ello el pudor siempre permanece con nosotros como si de otra prenda se tratase".