Tic-tac-tic-tac


Pasaba media hora

de un ahora.


Tiempo suficiente

para sentir el presente.


Si es que a toda hora

no se siente.


Algunas veces sin tiempo

podrá el sentir

estar ausente.


O ausentes están

los que no quieren sentir,

justificando en el tiempo,

su miedo a estar presente.


El ahora desafía

a quien en los planes confía.


La presencia de una sorpresa

solo hay en quien se arriesga

a creer en un ahora.


Al tiempo le atribuyen poderes

que se desvanecen con el tiempo.


Hace tiempo

que se busca en el tiempo

un propósito 

más allá de pasar el tiempo.


Algunos tienen miedo

al paso del tiempo,

y otros,

piensan que con el tiempo

pasará el miedo.


Mientras divaga la mente,

entre pasado y futuro,

el alma en paciencia aguarda

el regreso al presente.






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