Playa
Un sillón cómodo
en una biblioteca iluminada,
también de luz,
de una mañana floreada.
A medio meditar,
la atrevida pregunta
¿dónde habitar?
Caló la indagación,
como si la verdad ya se supiera;
era la elección del momento,
de escucharla, de sentirla
en esta luz mañanera.
La sonrisa se movió,
en gozo se escuchó:
"playa".
No había recuerdo
de otro momento,
con el sentimiento,
de honesto ser
sin temor a eso parecer.
Como un regalo creado
desde lo profundo de lo deseado
y ahora aceptado.
Más que la respuesta
era haber logrado
compartir un momento verdadero,
que un precedente creaba
en la memoria del presente.