Por Juan Sardá / El Cultural

"Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970) viaja en Fue la mano de Dios al Nápoles de los años 80 –una ciudad de leyenda en la que Maradona se convierte en un semidiós redentor de la miseria– para abordar los años de su juventud, luminosos y festivos, bañados por un vitalismo de tintes surrealistas propios del sur de Italia. La película se transforma en tragedia cuando mueren los padres del director de manera accidental por un escape de gas en el apartamento familiar. Ellos son Maria (Teresa Saponangelo) y Saverio (Toni Servillo, actor fetiche del director), unos padres de clase media, bromista y dulce ella, hermético y distante él según los cánones de la época. Al propio Sorrentino lo interpreta Filippo Scotti, un chaval de cuerpo espigado y cabello oscuro rizado, desesperado por perder su virginidad y que después de esa tragedia se reafirma en su larvada vocación de cineasta".





Imagen: El Cultural
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