Por Hans Ulrich Obrist / El Cultural

"Admite todo tipo de calificativos y etiquetas. Vulgar para unos y agudo para otros, el rey del Kitsch, el padre de Puppy, el ex de Cicciolina, el artista vivo más cotizado del mundo, el Warhol del siglo XXI, la superestrella del Pop Power... En fin. El próximo martes Jeff Koons presenta en el Guggenheim de Bilbao su mayor restrospectiva en nuestro país, patrocinada por la Fundación BBVA, y con 100 piezas que ya han pasado por el Whitney de Nueva York y el Pompidou de París. El escritor y comisario Hans Ulrich Obrist, amigo y confidente del artista, repasa en esta entrevista su meteórica, controvertida y, en todo caso, exitosa carrera. Al habla la marca Koons.

Su nombre tiene empaque. Se recuerda fácilmente y se ha convertido hoy en una marca, al estilo James Bond. Se llama Koons. Jeff Koons (York, Pensilvania, 1955), un apellido inusual para un artista nacido en Estados Unidos. Apenas hay americanos que se apelliden con K. Aunque nada en él es convencional. En sus manos, los objetos más corrientes exceden la condición de lo serial y lo común para convertirse en verdaderos iconos. Suele decir que su idea es "trabajar con cosas con las que todo el mundo pueda relacionarse", que su mayor objetivo es "desmontar los prejuicios para que no haya sólo una forma de mirar". No es mensaje trivial, sino la celebración de que toda mirada es válida. Única. "Hay que aceptarse tal y como cada uno es, y dejar de juzgar. Para eso sirve el arte", sentencia".


https://elcultural.com/Jeff-Koons-Mis-objetos-son-metaforas-de-la-gente



Imagen: El Cultural
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