Por Luz Sánchez-Mellado / El País


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¿Cuánto aplomo se precisa para vivir como a uno le da la gana?

Uf, eso cuesta toda una vida. Todos estamos intentando eso. Es la clave del éxito, para mí, y no es tan fácil. No tiene nada que ver con el dinero ni el poder, es conquistar la libertad mental. Hacer lo que a uno le da la gana es lo que más cuesta del mundo. En eso soy ambicioso. Quiero más, Quiero más libertad, más éxito, más hacer lo que me de la gana, quiero más de todo, mucho más.


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Algunos hombres criticaron un anuncio de cuchillas en el que salía usted por mostrar formas diversos estilos de masculinidad. ¿Qué les diría?


Se nos educa a los hombres para demostrar continuamente que lo somos, y creo que lo que estamos aprendiendo es a decir 'relájate, tío'. Les diría: eres hombre por mucho que llores, por mucha pluma que tengas, por mucho que te acuestes con otros tíos. Tranquilo, no hace falta demostrar nada. Eso es difícil aplicarlo y hay quien se pone nervioso, pero es un paso bonito y liberador.


¿A qué cree que se deben esos nervios?


Pues por lo que decía mi amiga: mucho miedo para tan poco peligro. La masculinidad no está en peligro. Pero nos han educado así. No solo los hombres. Las mujeres nos han educado así. A mí también. Intento replantearme cosas, ver, comparar, ser honesto. Y, aun así, sigo aprendiendo. Hay que tener un poco de paciencia con los señoros para que ellos vayan haciendo su camino."


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Image:  B.P. / El País

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