Por Dana Mackenzie / The New York Times
"¿Ya has oído esta historia? Una niña tiene un comienzo difícil en la vida, luego descubre el ajedrez. Se convierte en campeona de Estados Unidos. Estudia ruso. Y ahora necesita encontrar una manera de llegar a Rusia para jugar ajedrez, porque no puede costearlo.
No, no hablo de Beth Harmon, la heroína de ficción de Gambito de Dama, el megahit de Netflix. Te presento a Jessica Lauser, la tres veces campeona de ajedrez para ciegos de Estados Unidos. Puedes llamarla Chessica, el apodo que le puso su profesor de matemáticas en octavo grado.
Lauser, ahora de 40 años, nació 15 semanas antes de tiempo. Como muchos bebés que nacen tan temprano, necesitó oxígeno, lo que dañó sus ojos, una condición llamada retinopatía de la prematuridad. Un ojo está completamente ciego; en el otro tiene una visión de 20/480. Su campo visual es limitado y, en su visión, las piezas de ajedrez lucen borrosas y distorsionadas. Puede saber cuando una casilla del tablero está ocupada, pero no siempre puede decir qué pieza es.
Cuando juega contra un jugador vidente en un torneo, ella te explicará todo esto. El mayor problema es la regla de toque y movimiento en el ajedrez, que dice que si tocas una pieza, tienes que moverla.
"Si necesito identificar una pieza durante una partida, tocaré la parte superior y diré 'identificar', no agarrando la pieza sino solo tocándola", dice. Aparte de eso, dice Michael Aigner, que recientemente fue su compañero de equipo en la primera Olimpiada en línea para personas con discapacidad, "nadie puede decir que Jessica es ciega". Los jugadores de ajedrez ciegos a menudo usan un juego de clavijas, un tablero especial que les permite sentir las piezas sin derribarlas. Ella no lo hace. Pero tiene que recordarse a sí misma dónde están las piezas (a diferencia de Beth Harmon, no tiene memoria fotográfica), así que identificarlas por el tacto a veces es útil."
Image: Barret Emke / The New York Times