Por Silvia Martí / La Vanguardia
"Con Lady Gaga – Stefani Joanne Germanotta para los suyos–, pasa lo mismo que con otras muchas mujeres de personalidad influyente. Cuando se bajan del escenario y del tacón o la plataforma son menudas, frágiles a primera vista. Sorprende que tanta intensidad y tantos personajes inventados a golpe de maquillaje y vestuario habiten en apenas 1,55 m de estatura.
Pero se agiganta. No sólo cuando compone, o canta sin desafinar una sola nota, o baila sus imitadas coreografías, o hace alguna de sus excéntricas apariciones, esas tan esperadas porque son todo menos aburridas. También cuando revela sus inseguridades, cuando confiesa sus miedos y su depresión, cuando ampara las diferencias y respeta la individualidad, cuando organiza conciertos virtuales para recaudar fondos para luchar contra el Covid-19 o cede su Instagram para que la voz de las organizaciones con las que colabora o que la inspiran se oigan más alto… “Mi hija quiere crear un mundo más amable y más valiente”, resume Cynthia, su madre."