Por M. Victoria S. Nadal / Retina - El País
"Asumir cada vez más tareas, mostrarse siempre de acuerdo con los jefes o estar disponible incondicionalmente puede ser deseable para el resto pero no para uno mismo."
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"Uno de los motivos por los que nos cuesta ser asertivos y decir que no queremos, no nos apetece o no podemos hacer algo es porque sentimos cierta necesidad de tener la aprobación del grupo. Y tememos que negarnos pueda afectar a la imagen que los demás tienen de nosotros. “Hay un miedo ancestral al rechazo. Algunos antropólogos explican que la función de cada uno dentro de la tribu es colaborar y aceptar y no tanto negarse a hacer cosas. El temor que queda a decir que no es en realidad miedo a que te expulsen del grupo”, explica Ovidio Peñalver, psicólogo y autor del libro Emociones colectivas (Alienta, 2009)."
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“A veces, implica incluso traicionarse a uno mismo. Y esto a medio plazo hace que se ponga en tela de juicio la autoestima”
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“Cada vez se busca más gente asertiva porque saber decir que no es un síntoma de inteligencia emocional y de seguridad en uno mismo”.
Image: César Tezeta / Retina - El País