Por Albert Lladó / La Vanguardia

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"La filosofía no aspira a nada, se complace a sí misma. Es en la propia actividad del pensamiento, siempre a contracorriente, donde se encuentra su razón de ser."

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"Un ser humano que, sin renunciar a su condición animal, abre nuevos interrogantes sobre la ­epistemología, la ética, la estética o la lógica. Ese posicionamiento nos conduce a preguntarnos, como seres de lenguaje, sobre la percepción que tenemos del entorno y de nuestro papel en el mismo. Pensar nos hace ser. Por eso la renuncia a pensar supone la renuncia a la propia existencia."

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“La verdad genera una repulsión proporcional a la atracción que ejerce”.






Image: A. Sasse / EFE / La Vanguardia
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