Por Rocío Carmona / En La Vanguardia


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"no debemos confundir humildad con falta de autoestima (o con la falsa humildad), pues una persona humilde puede también ser bien consciente de sus habilidades. Supongamos que hablamos de un actor famoso, quien ha ganado numerosos premios por sus interpretaciones. Puede que este reconozca que es un buen profesional y posee buenas cualidades para realizar su trabajo, e incluso que esté en cierta medida orgulloso de sus logros. Y aun así, seguir resultando una persona humilde siempre que no considere que dichos logros y cualidades lo sitúan por encima de los demás y le otorgan el derecho a un trato especial."


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"las personas humildes tienen una visión bastante precisa de sí mismos, son conscientes de sus errores y limitaciones, están abiertos a recibir otros puntos de vista, mantienen sus logros y sus habilidades en perspectiva, no están centrados en sí mismos en exceso y son capaces de apreciar el valor de todo, incluyendo el de los demás."

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"Valorarse a uno mismo y a los demás de forma incondicional, por lo que somos como seres humanos y no por lo que logramos, lo que poseemos o lo que hacemos, es quizá el paso más difícil, pero el más importante, en el camino hacia la humildad."




Image: La Vanguardia / iStockphotos


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