Por Luis Alemany / El Mundo
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"...toda la vida estuve compitiendo, valorándome en función de cómo me vieran los demás, buscando refuerzos externos. Yo necesitaba que me dijeran «Joseba, qué bueno eres», dependía siempre del exterior. Y eso me causó un dolor peor que el físico."
Image: Olmo Calvo