Por Borja Hermoso / El País
"Algo hay que no encaja en la misteriosa frontera entre el ruido y el silencio. Entre el ruido con o sin sonido de nuestras sociedades y el silencio íntimo o compartido de quien pretende otra realidad. Este texto no resolverá el puzle, así que el lector ávido de respuestas y alérgico a las interrogantes —pura antítesis del proceso filosófico— puede dejarlo aquí, y hará bien. Se perderá, eso sí, un puñado de experiencias de vida que ilustran el único telón de fondo posible: la duda, lo insondable. Otra posibilidad hubiera sido dejar en blanco todas estas páginas. Quizá sería lo suyo, en homenaje al silencio".