Por Alexis Racionero / La Vanguardia


"Vivimos en una película mental, rodeados de discursos ajenos mientras el ego nos convence de su monólogo interior. Sin embargo, pocas veces somos capaces de contarnos nuestra propia historia. Nos tomamos la vida muy en serio sin poner distancia. Si somos capaces de ficcionar, podremos ver el personaje que nos habita. Carl Jung fue el primero en establecer la importancia de los arquetipos y tiempo después, Claudio Naranjo habló de los eneatipos de personalidad. Unos son mentores, otros héroes, víctimas, entusiastas o vampiros… Patrones narrativos y de personalidad que se repiten continuamente.


El primer ejercicio de storytelling pasa por observar el personaje que somos. El maestro Jean Claude Carrière en libros como Práctica del guión cinematográfico, decía que el ser humano es pura contradicción y aunque la narrativa ama objetivos claros, somos imprevisibles. Como la vida misma.


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Si nos contamos la historia propia con amor y sinceridad, podremos comprender aspectos ocultos de la personalidad. Abrazar a nuestra sombra, dar la bienvenida al ego o perdonar los errores, son algunas de las fases a transitar narrativamente. Igualmente, aprenderemos a volar, ilusionándonos con sueños y anhelos reprimidos, redescubriendo dones, deseos y propósitos que pueden sacarnos del desánimo".


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Image: Getty image / La Vanguardia

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