Por Juan Sardá / En El Cultural
[...]
"Pregunta. ¿Qué se aprende en los talleres de Oliver Laxe?
Respuesta. No hago talleres de formación, para mí el cine no es una profesión. No enseño a los alumnos a ser directores, ni cámaras, ni actores… Me gano la vida casi tanto como docente como cineasta y eso me permite ser libre, no tengo que aceptar encargos, ni series ni anuncios ni cosas que no quiero hacer. Ese no es mi camino, mi camino es otro. En estos talleres nos juntamos varias personas y aprendemos los unos de los otros. Se trata de hacer un pequeño viaje dentro de nosotros mismos porque el cine es una experiencia. En realidad, es más un desaprendizaje que un aprendizaje.
P. ¿Qué quiere decir?
R. Una parte importante del taller es cuando la gente se presenta. Poco a poco vamos consiguiendo que hablen con más profundidad, que se abran, sin miedos… Algunos trabajarán en grupo, otros preferirán rodar en solitario. Se trata de ampliarles un poco la mirada porque hacer una película es una manera de conocerse mejor. Trabajo la manera de procesar la información sobre uno mismo y el conocimiento del mundo. Es un proceso creativo ensimismado, lingüístico y mental. Es bastante neurótico en el fondo poner una cámara entre unos y otros. Ese trabajo de desaprendizaje consiste en quitar la personalidad para llegar a la esencia. En griego “personalidad” significa “máscara” y de eso se trata, de quitar esa máscara para llegar a lo más hondo, lo más trascendente. El exceso de mundo interior es una enfermedad de nuestros tiempos."
Image: El Cultural