De Ana Portolés / En Miradas con Alma


"¿Podemos hablar de ciudades inteligentes cuando su tecnología no se adapta a la diversidad de la población y deja atrás a las personas con discapacidad? La respuesta es un rotundo no. Primero, porque ellos son ciudadanos de pleno derecho y agentes del cambio social. Y segundo, porque todos tenemos capacidades, pero también discapacidades, en algún momento de nuestra vida. La tecnología será democrática o no será. Las smart cities sin solidaridad no son inteligentes."

Lary León es la coordinadora de proyectos y contenidos de la Fundación Atresmedia, y transmite una idea muy clara: “Las tecnologías que no se adaptan a las personas con capacidades diferentes están perdiendo riqueza”. Para León, si optimizamos las herramientas pensando en las personas con discapacidad, ayudaremos a toda la población, por lo que no se trata de un nicho pequeño de mercado. “Pensemos en las rampas”, apunta. “No solo sirven para las personas con discapacidad en sillas de ruedas; cualquiera que se rompa una pierna agradece una rampa en un momento dado. Se nos olvida que el índice de discapacidad sobrevenida es muy elevado, por enfermedad, accidente… Así que por la cuenta que nos trae, deberíamos aunar esfuerzos para que todos tengamos los mismos derechos”, anima convencida. “Y no hablo solo de ganar dinero, sino riqueza personal. Es muy enriquecedor cuando tienes que ponerte en el lugar de alguien que hace las cosas de forma diferente, investigar. Se aprende muchísimo. La gente, alrededor de las personas con discapacidad, abre los ojos, piensa: ‘¿qué es ser normal y qué no?’"."





Image: Rita Puig-Serra / Miradas con alma



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