Pijamasurf / 06 Marzo 2017

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"Paradójicamente, un estoico haría justo lo contrario: dejar que el dolor mane, que el sufrimiento emerja y fluya como las aguas de un río, como un llanto incontenible y sin embargo finito. Que el dolor dure todo lo que tenga que durar."


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"Sabemos que la desgracia, el sufrimiento y el dolor templan el ánimo, como el metal en la forja. ¿Entonces por qué nos obstinamos tanto en evadirlo y querer sacarlo de nuestra existencia? ¿No parece mejor atravesar el dolor, recorrerlo, enfrentarlo, sabiendo que al final aprenderemos algo de nosotros mismos que no sabíamos, que nuestro carácter adquirirá un cariz que de otro modo nunca tendrá, que seremos quizá más compasivos e incluso más sabios? ¿Por qué esa recompensa auténtica no nos parece más valiosa ni más atractiva que los espejismos con que la cultura contemporánea nos seduce para evitar el dolor?

Séneca invita a su madre a encarar sus sufrimientos, no a evitarlos. Y aunque esto puede sonar dramático, también hay una forma sencilla de decirlo. En otro sentido, el consejo de Séneca puede entenderse de una forma más llana: mirar de frente nuestro dolor es también considerar nuestras propias limitaciones, las condiciones en las que se desarrolla nuestra vida. Y no para compadecernos a nosotros mismos, sino para que a partir de ese reconocimiento existencial seamos capaces de modificar nuestra vida, de cambiar esas mismas condiciones. De ahí que Séneca diga a su madre que no busca atenuar su dolor, sino triunfar sobre él, conquistarlo. Esto es, ante nuestro sufrimiento no debemos sentir piedad o lástima por nosotros mismos, sino actuar para sobreponernos, salir de la definición que a veces nos imponemos de seres sufrientes (deprimidos, ansiosos, cansados, etc.) y, a partir del entendimiento de nuestra vida, emprender el camino de la búsqueda de la plenitud."

[...]"el sufrimiento nos dice algo de nuestra propia vida, es una señal de urgencia que nos pide poner atención en cierto aspecto de nuestra existencia. ¿Y cómo respondemos nosotros? Apartándolo de nuestra vista. Al respecto dice Séneca:
Algunas veces ocupamos nuestro ánimo en los juegos y combates del circo, pero en medio de estos mismos espectáculos que deberían distraerle, se siente abatido por oculta tristeza. Mejor es, pues, vencer el dolor, que engañarle; porque distraído por los placeres, rechazado por las ocupaciones, despierta muy pronto después de acumular en el reposo fuerzas para desencadenarse […] todas estas cosas solamente sirven por breves momentos, no siendo remedios, sino aplazamientos al dolor: por mi parte, prefiero poner término a la aflicción, que engañarla."





Image: El suicidio de Séneca, Manuel Domínguez Sánchez (1871) / Pijamasurf 






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